lunes, 15 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la Docencia

Hola a tod@s:

Mi confrontación con la docencia.

Soy de Pánuco, Veracruz, colindando con los Estados de S.L.P. y Tamaulipas. Mi profesión es Contador Público, egresado en 1980 de la EBC en el D.F., teniendo una carrera inconclusa de ingeniería, con 56 años de edad. Me inicié trabajando en la iniciativa privada en áreas administrativas, lo que me impulsó a continuar mis estudios y cursar una carrera acorde. Nunca me imaginé que incursionara en la docencia. En 1981 y al enterarme que en la SEP solicitaban personal para el área de recursos financieros, acudí a las entrevistas correspondientes y así ingresé al sector público con plaza administrativa. Por problemas familiares en mi pueblo natal, solicité mi cambio de adscripción y por trayectoria en mi trabajo, una semana justo antes del temblor en 1985, me fue asignada una plaza docente en el CBTis No. 55 de mi Ciudad (Pánuco, Ver).

Al principio me sentí desubicado en mi nueva tarea pero al paso del tiempo este cambio fue el más agradable en mi vida profesional. Considero que esta actividad es una pieza fundamental en la trayectoria y formación de los jóvenes de la región, ya que permite la oportunidad de interactuar y compartir, además de los conocimientos, mi trayectoria y experiencia profesional, para así motivarlos y ayudarlos a conformar su proyecto de vida. Para mi el ser docente es un privilegio que tenemos en la formación de nuestros jóvenes alumnos.

La satisfacción, antes de ser maestro, es hacia la Institución que me dio la oportunidad de conocer una nueva faceta de mi vida, aunque al principio como docente me sentía, no frustrado, pero si incómodo e insatisfecho por no contar con las herramientas necesarias para poder transmitir y enseñar los conocimientos a mis alumnos. Esta situación me llevó a incursionar en el aspecto pedagógico mediante cursos, diplomados y demás estudios… hasta la fecha. Esto adicionalmente a que he continuado mi actualización en áreas tecnológicas.

Actualmente, aunque los medios tratan de desvirtuar y aún de denostar nuestra profesión considero que es un privilegio ser docente, y más cuando los exalumnos, ya profesionales, se acercan a uno para agradecernos por nuestro trabajo hacia ellos. Esta es una satisfacción que bien paga nuestros desvelos, trabajo y horas de sacrificio (principalmente para nuestra familia) y me siento orgulloso de mi profesión.

Una de las insatisfacciones es cuando los alumnos no reflejan la importancia e interés de estar en una escuela, que no dan la importancia que esta parte de su vida significa. Otra, es cuando no tenemos el recurso tecnológico disponible ni mobiliario y aulas adecuadas a la nueva propuesta educativa en la que estamos inmersos.

En lo general, tengo más satisfacciones que insatisfacciones.

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